Miren la imagen.

Eso de ahi son dos señores policías. Y el tipo de la camiseta blanca es Dani Rivero, uno de los DJ’s residentes del Low. Dani Rivero lleva los cascos en el cuello por que no está pinchando. Los policías quieren saber cosas. Dani Rivero no es sospechoso de narcotraficante, ni de maltratador, ni de pequeño ladrón siquiera. Los policías no están ahi por eso. Están ahi por que la SGAE, la hermandad, ha interpuesto una denuncia y ha habilitado así a la autoridad para que pare la fiesta, exija las copias originales de los CD’s que suenan y, de no obtener tal cosa, pare de inmediato la diversión. Y a tomar por culo, oigan.

Lo de la SGAE está pasando de ser cómico a ser abusivo, si es que no lo lleva siendo años. Como si de una nueva Stasi se tratase estos tipos se pasan horas contando billetes (nunca han ingreado tanto), poniendo cánones y denunciando a gente. La penúltima ha sido en el LOW.

Resulta que, aunque la sala haya pagado todos los cánones y tenga todo en regla, las copias pinchadas han de ser las originales o, en su defecto, deben poder enseñarse tales copias. Es decir, que un DJ tiene que llevar toda su colección de discos a cada sesión. Y si se los roban, se manchan, se rayan o se estropean, mejor que mejor, por que entonces tendrá que comprarlos de nuevo y más dinero para mi. Si no los lleva, fin del evento. Estas operaciones policiales han de llevarse a cabo denuncia mediante y ahi es donde entra la amigable SGAE.

Cito: El hecho de que sea la policía la que interrumpe la sesión del Dj implica una denuncia por la vía penal, la cual, supone un delito de ánimo de lucro registrado en el artículo 270 del Código Penal. Según fuentes jurídicas, por esta vía, la penal, es mucho más difícil conseguir imputar a la sala o el Dj que por lo civil, primero, porque resulta complicado demostrar un ánimo de lucro procedente de esa música y, segundo, porque la vía penal está reservada para hechos graves o muy graves. Pero en el caso de que una sala o su pinchadiscos  resulten imputados por este tipo de delito, las penas pueden oscilar entre 6 meses o 2 años de prisión.

¡Ni más ni menos! Uno lee esto y no cabe en sí. Yo no quepo en mi, lo aseguro, reboso por mis costuras. Es absolutamente increible. Es decir, yo tengo un CD valiosísimo, comprado en el extrajero, que quiero pinchar en una sesión y resulta que no puedo hacer una copia en casa para llevarmelo. Ojo, un copia en un CD por el que he pagado un cánon que me autoriza, supuestamente (y utilizo el adverbio por que con la ley en la mano no necesitaría tal autorización), para crear copias legales. Los compañeros (me tomo la libertad) de Jenesaispop, que además de hacer una página magnífica viven también de pinchar resumen así la paradoja:

>> La idea de perder una colección musical más o menos amplia por culpa de una caída accidental, por haber derramado bebida sobre ella o porque directamente algún amigo de lo ajeno te la levante de mala manera, no es nada atractiva.Es por eso que -imaginamos- la mitad de los DJ’s de España se graba algunas de sus canciones (sacadas probablemente de discos originales porque a menudo lo bajado se oye mal) y lleva solo unos cuantos discos encima. ¿Cuánto ocupa una sesión normal? Pongamos tres horas aproximadamente de pinchada, que son 180 minutos. Si cada canción tiene una duración media de 3 minutos, necesitas 60 canciones, que irán (a no ser que lleves el Boom 2002 y lo pinches de arriba a abajo) en 60 compactos distintos. Una barbaridad de espacio (y de dinero, claro, que a unos 15€ el CD se te pone la broma en 900€ del ala).

Es absurdo. Además, ¿qué ocurre si el original está roto o perdido y pincho con una copia que he hecho desde mi ordenador donde guardo los archivos en mp3 del CD original? Por ejemplo, por que habría cientos de supuestos. En Jenesaispop  se preguntan algo también muy interesante y es que, si resulta que yo me hago un CD con canciones descargadas legamente de, por ejemplo, iTunes Store… cómo saco los originales. Es absurdo, no tiene ni pies ni cabeza. ¿Y si pincho con el ordenador? ¿Cómo hago? ¿Me llevo los 400 CD’s que me caben en el disco duro? ¿Van a mirar uno por uno? ¿Quién? ¿La policía local? ¿Con qué preparación?

Si es que el asunto es tan absurdo que no merece mucho más. Pero habrá más.